"arquitectura de la información"
así le llaman en mi oficina. ¿no se supone que las computadoras nos ayudarían a vivir mejor la vida? por supuesto, usted se imagina que lo han hecho, pero ¿ha considerado alguna vez la chinga que se llevan los changos que hacen las páginas de internet, que mantienen una página de internet?
Desde luego, no me estoy refiriendo al súbido internauta con blog, que escribe y escribe sin mayor preocupación. Hablo literalmente de esos changos que saltan y brincan y brincan y saltan en una silla marca Requiez hecha en Guadalajara, de manufactura ergonómicamente diseñada para la mutua aceptación hombre-máquina, misma que aquí no concurre, pues no es de hombres de lo que hablamos sino de changos con pulgares suficientemente alineados (o desalineados, según) para coger el mouse y el teclado y restregarlo una o dos o tres veces contra su vecino de mesa que al mismo tiempo puede ser su supervisor; y que así restregando el teclado y gritando Yhiii o gritando Yeeehh puede hacer de su euforia un lindísimo chorizo de >taags> y de xmlns= y de >div's y tan sencillas que son de entender, pero no de explicar, fáciles de aprender, realmente fáciles, pero cómo entonces.
Es así, la cabeza de Homero Simpson, las guerras de Ur, la poesía de Hansen, un circo romano venido a México, a Acámbaro, a San José Cuíches, oh drama, drama.
Los pobres no saben que pelean, no saben que discuten, no saben que concuerdan, sólo se sacan los ojos y se tiran patadas. Y hay que decir que las máquinas utilizadas para dar lugar a una web son de una resistencia magnífica, pero no las hay de color.
23.2.09
D.R.
Alejandro Palizada
en
10:35
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